¿Qué resuena?
Música x 2; palabras: transferencia (social y analítica), “freud era un pésimo analista”.
¿Qué más sigue sonando? ¿de qué depende? Percepción, atención, memoria… prueba de realidad… fantasmas… deseo… Ya encontré algo: el deseo del analista. Esto es lo que tomo. Deseo que va a ser nuestro, deseo del cual va a depender la posibilidad de análisis. Para Lacan, las fallas en el análisis no pueden depender del analizante, así que el peso está en el analista. Y ¿cuál es el instrumento más valioso que éste posee? Su deseo. Deseo que va a posibilitar el deseo del sujeto, la verdad del sujeto.
Se me presentan algunas preguntas: ¿Cuál es realmente el deseo del analista? ¿El deseo de curar? Me gustaría profundizar más en esto. ¿Es inocente el hecho de ubicarse como el Otro respecto del analizante? No lo se.
Creo que no es menor intentar comprender el deseo que va a habitarnos, como analistas, a nosotros mismos. Lamentablemente mis aportes no pueden ser más que preguntas, por eso espero de ustedes, mis “otros”, reflexiones.
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lunes, 3 de septiembre de 2007
martes, 7 de agosto de 2007
Resonancia.a.a.a.a.a.a.a.
Hoy me toca ser la caja de resonancia de este instrumento que ya ha empezado a tocar su música.
Pero es distinto, yo recibo y trato de devolver, pero devolver no como caja hueca sino desde mi propia constitución. La ventaja de esto es que sin buscarlo concientemente, me voy dando a conocer.
Y esto que me (nos) pasa, tiene como consecuencia inmediata el avance, la dinámica (eros). Percibo que estamos andando! En nuestros discursos ya se cuelan palabras de un tinte "especial" que a todos nos gusta.
Con la salvedad hecha al principio me aseguro del miedo a desafinar. Porque aún desafinando no dejo de descubrirme y revelarme a mis interlocutores. Incluso más; quizás mi desafinar provoque en el otro un re-planteo, una desestructuración necesaria para seguir pensando, y eso es lo importante. Por otra parte: ¿somos capaces de no desafinar? Se que no ha sido fiel la comparación con un "instrumento", lejos estamos, alegremente, de tener tal perfección. Lo importante es atreverse a ir un poco más allá, a no encajonar nada como "ya entendido".
¿Qué semejanzas hay entre esto y la libre asociación?
AHORA es el momento: los invito a pensar y re-pensar, a andar camino, a dejar atrás las resistencias, a reflexionar, a preguntar, a inquietarse..., a desafinar.
Pero es distinto, yo recibo y trato de devolver, pero devolver no como caja hueca sino desde mi propia constitución. La ventaja de esto es que sin buscarlo concientemente, me voy dando a conocer.
Y esto que me (nos) pasa, tiene como consecuencia inmediata el avance, la dinámica (eros). Percibo que estamos andando! En nuestros discursos ya se cuelan palabras de un tinte "especial" que a todos nos gusta.
Con la salvedad hecha al principio me aseguro del miedo a desafinar. Porque aún desafinando no dejo de descubrirme y revelarme a mis interlocutores. Incluso más; quizás mi desafinar provoque en el otro un re-planteo, una desestructuración necesaria para seguir pensando, y eso es lo importante. Por otra parte: ¿somos capaces de no desafinar? Se que no ha sido fiel la comparación con un "instrumento", lejos estamos, alegremente, de tener tal perfección. Lo importante es atreverse a ir un poco más allá, a no encajonar nada como "ya entendido".
¿Qué semejanzas hay entre esto y la libre asociación?
AHORA es el momento: los invito a pensar y re-pensar, a andar camino, a dejar atrás las resistencias, a reflexionar, a preguntar, a inquietarse..., a desafinar.
domingo, 15 de julio de 2007
Resonancia de Ezequiel
Ecos y resonancias. El sonar que perdura como zumbido y murmullo de todos adentro.
Eso: todos adentro. Una dinámica, un ritmo,
un conocer / conocerme / conocedme
que empieza a rodar.
Y al ruedo vamos, como estamos y somos, a ser y estar rodando.
Juego, lúdica lucidez de emular reuniones de hace cien años.
Descubriendo(nos) interlocutores.
Cada registro (Andrea dijo: “ya vamos conociendo el registro de cada uno”)
enfrenta y desnuda, se enfrenta y desnuda;
cada voz se hace sonora,
hace eco y retumba,
y despierta voces en otro que escucha para aprender a escuchar…se.
Paradojas…
A word is a world. ¡Cuántas palabras, cuántos mundos abrimos y destruimos a cada mi-nuto! Hace unas reuniones andábamos queriendo desandar el derrotero de los términos, lo que no nos dice que dice lo que decimos. Y Néstor y Ariel nos internaron en su ilu-minado viaje por sus amigos filósofos y lingüistas. Luego fuimos al grano (o al pastizal, dolinescamente hablando): ¿dónde está eros? ¿quién es?. Andrea y sus preguntas. An-drea y nuestras preguntas. Andrea obligando a preguntarnos. Luz nos presenta, de parte de Lacan, a tánatos (“sé que todas las palabras con que le canto a la vida vienen con muerte también”, me aviva Silvio Rodríguez). ¡Y hoy sonreímos inocentemente!
Hoy sentí que el grupo se supo grupo, un paso adelante y un paso adentro, al decir de Guillermo; nos vimos y oímos expectantes, desplegando el despegue;
desgarrando la fantasía de la unión, de la objetividad y de la verdad, del entendimiento.
Ya se habló del no saber, del amor como cuestión “egoísta”,
de la incompletud constitutiva, de la falta, de la castración,
de habilitar espacios de no respuesta,
de duda, de interrogantes.
Ya se habló, y el “se” es evasivo. Ya hablamos (y callamos, esa otra forma de hablar).
Y seguiremos hablando (y callando), seguiremos encallando en esos (y otros nuevos) puertos, porque eso es lo que somos, porque esas son las puertas que vamos revelando querer golpear.
Confieso sentirme a veces abrumado. Confieso un habitual “descoloque”. Y confieso mi gusto por sentir que de manera casi natural vamos desde nosotros a la clínica, como si ella fuera una propia extensión, un lugar propio.
Punto.
Eze.
Eso: todos adentro. Una dinámica, un ritmo,
un conocer / conocerme / conocedme
que empieza a rodar.
Y al ruedo vamos, como estamos y somos, a ser y estar rodando.
Juego, lúdica lucidez de emular reuniones de hace cien años.
Descubriendo(nos) interlocutores.
Cada registro (Andrea dijo: “ya vamos conociendo el registro de cada uno”)
enfrenta y desnuda, se enfrenta y desnuda;
cada voz se hace sonora,
hace eco y retumba,
y despierta voces en otro que escucha para aprender a escuchar…se.
Paradojas…
A word is a world. ¡Cuántas palabras, cuántos mundos abrimos y destruimos a cada mi-nuto! Hace unas reuniones andábamos queriendo desandar el derrotero de los términos, lo que no nos dice que dice lo que decimos. Y Néstor y Ariel nos internaron en su ilu-minado viaje por sus amigos filósofos y lingüistas. Luego fuimos al grano (o al pastizal, dolinescamente hablando): ¿dónde está eros? ¿quién es?. Andrea y sus preguntas. An-drea y nuestras preguntas. Andrea obligando a preguntarnos. Luz nos presenta, de parte de Lacan, a tánatos (“sé que todas las palabras con que le canto a la vida vienen con muerte también”, me aviva Silvio Rodríguez). ¡Y hoy sonreímos inocentemente!
Hoy sentí que el grupo se supo grupo, un paso adelante y un paso adentro, al decir de Guillermo; nos vimos y oímos expectantes, desplegando el despegue;
desgarrando la fantasía de la unión, de la objetividad y de la verdad, del entendimiento.
Ya se habló del no saber, del amor como cuestión “egoísta”,
de la incompletud constitutiva, de la falta, de la castración,
de habilitar espacios de no respuesta,
de duda, de interrogantes.
Ya se habló, y el “se” es evasivo. Ya hablamos (y callamos, esa otra forma de hablar).
Y seguiremos hablando (y callando), seguiremos encallando en esos (y otros nuevos) puertos, porque eso es lo que somos, porque esas son las puertas que vamos revelando querer golpear.
Confieso sentirme a veces abrumado. Confieso un habitual “descoloque”. Y confieso mi gusto por sentir que de manera casi natural vamos desde nosotros a la clínica, como si ella fuera una propia extensión, un lugar propio.
Punto.
Eze.
miércoles, 13 de junio de 2007
RESONANCIA (¡se va la segunda...!)
“El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es”.
Jorge Bucay
Salú la barra!!!
Hic…! Bueno, Hic…! Se nos fue la mano con la intelectualización…. Pero bueno… sepan disculpar… no volverá a ocurrir Hic…! Esta semana ya está en el diván… trataremos que no vuelva a ocurrir… Hic…!
Hoy ya estamos a tono con el simposio, Hic…! para el buen vino no da el presupuesto pero nos sampamos una damajuana de Garnacha Tinto que te la boglio dire. Hic…!
Acá va de nuevo la resonancia:
El sabado pasado nos la pasamos feten, feten. Mate, masita fina, y buena compañía… ¿qué mas se le puede pedir a la vida? . Afuera hacía un ofri que te calaba los huesos, te calaba. Hic…! Pero atroden disfrutamos el calor de la amistá y la buena compañía. Nos cagamos un rato de riza, hablmos un poco al pedo,… Hic…! Y pasamos una mañana posta. Hic…!
¡Los queremos a todos! Hyujuu…… que sigae el chup perdón simposio, Hic…! Amemosnos todos como el Eros ese manda porque…. Poruqe hay que quererse mas ¡carajo!
Saludos, bezos, abrazos y otras yerbas, Hic…!
Con amor dúo “DOS GARDEÑAS”
(Ariel y Néstor)
Jorge Bucay
Salú la barra!!!
Hic…! Bueno, Hic…! Se nos fue la mano con la intelectualización…. Pero bueno… sepan disculpar… no volverá a ocurrir Hic…! Esta semana ya está en el diván… trataremos que no vuelva a ocurrir… Hic…!
Hoy ya estamos a tono con el simposio, Hic…! para el buen vino no da el presupuesto pero nos sampamos una damajuana de Garnacha Tinto que te la boglio dire. Hic…!
Acá va de nuevo la resonancia:
El sabado pasado nos la pasamos feten, feten. Mate, masita fina, y buena compañía… ¿qué mas se le puede pedir a la vida? . Afuera hacía un ofri que te calaba los huesos, te calaba. Hic…! Pero atroden disfrutamos el calor de la amistá y la buena compañía. Nos cagamos un rato de riza, hablmos un poco al pedo,… Hic…! Y pasamos una mañana posta. Hic…!
¡Los queremos a todos! Hyujuu…… que sigae el chup perdón simposio, Hic…! Amemosnos todos como el Eros ese manda porque…. Poruqe hay que quererse mas ¡carajo!
Saludos, bezos, abrazos y otras yerbas, Hic…!
Con amor dúo “DOS GARDEÑAS”
(Ariel y Néstor)
domingo, 10 de junio de 2007
RESINANCIA DEL ENCUENTRO DEL 9-6-07
“Yo soy el fuego que me consume. Yo soy la razón que me piensa. No soy el fuego. No soy la razón. Soy Borges. Eros está en mi nombre. Las letras que sobran son mis iniciales: G. B. (Georgie Borges)"
Jorge Luis Borges
¿“Filosofía y psicoanálisis” o “filosofía o psicoanálisis”?
Ya que de impresiones se trata… tuvimos la impresión de que durante esta reunión, entre los múltiples discursos que se entretejieron y de entre los múltiples discursos que escuchamos, escuchamos uno que es el que nos sugirió el título.
No podemos responder desde ustedes, ni es lícito suponer la respuesta; apenas si podemos responder desde nosotros, y lo vamos a hacer. Esperamos tener más suerte que Georgina y Luz (mea culpa) y recibir sus respuestas.
El problema es que el discurso psicoanalítico (provenga de quien provenga) es y se sostiene desde el discurso, pero el lenguaje (del cual no le queda más remedio que servirse, porque fuera del lenguaje nada) lo antecede. Y las palabras decían cosas y las cosas eran palabras antes de que Freud nos propusiera el inconsciente.
¿Pero, las palabras siempre dijeron lo mismo? ¿Cómo me entero del significado de las palabras? Los significantes me son dados, los significados me son dados, las conexiones entre ambos me son dadas de aquí que soy hablado. Este que me habla me precede, ¿cuánto me precede? Lo que está implícito en esta pregunta es la pregunta por el origen del lenguaje. Dice Saussure que el hombre es la cuna del lenguaje, el que lo recibe como un don desde su nacimiento y lo alimenta con el habla. Ahora bien, las conexiones entre significados, significantes, ¿son siempre las mismas? Aquí aparece el aporte de Saussure cuando diferencia entre diacronía y sincronía del lenguaje. Y la respuesta es: no. La unión entre significado y significante se entiende en un aquí y en un ahora, en un lugar y en un tiempo.
Saussure dice esto a finales del siglo XIX, no muchos años más tarde, un filósofo (que tuvo decisiva influencia en Lacán) que se llamó Martín Heidegger se embarcará, junto a muchos otros pensadores de su época, existencialistas o no a repensar el ser, el “hombre”, el conocimiento, la realidad, etc. Heidegger dijo: “el ser del hombre se funda en el lenguaje, pero éste solo tiene lugar propiamente en la conversación”. Pero el hombre de Heidegger no es el hombre de Platón, de Aristóteles, de Kant, etc. El ser del hombre ya no se identifica con el individuo (lo que no se puede dividir, el uno), incluso Heidegger renuncia a usar la palabra sujeto. Ya no hay individuo, hombre, sujeto, persona, como se lo entendía hasta ese momento. Heidegger hablará de Dasein, de “ser ahí”, definido y recortado en un aquí y en un ahora.
Por eso nos hacemos la pregunta: ¿qué decimos cuando hablamos de paciente, de sujeto, de hombre, de persona, de individuo, de ser humano, de sujeto del inconsciente, etc., etc., etc.? El problema es que estamos hablando de aquel que es nuestro objeto de cuidado; es más, estamos hablando de qué creemos que somos nosotros mismos. Pensamos que arriesgarse a este caos conceptual tiene implicancias iatrogénicas y por consiguiente éticas.
De aquí que creemos no conducente y no ético no saber de que hablamos cuando hablamos.
La práctica psicoanalítica, la clínica psicoanalítica, que tanto nos urge por estar transitando el camino previo al título se transformaría en una técnica vacía, un instrumental, una forma de hacer sin entender que se hace si vaciamos a las palabras, a los discursos, a nosotros mismos, de los contenidos.
Ojalá les sea útil, bellos, bueno, justo. Saludos.
Ariel y Néstor
Jorge Luis Borges
¿“Filosofía y psicoanálisis” o “filosofía o psicoanálisis”?
Ya que de impresiones se trata… tuvimos la impresión de que durante esta reunión, entre los múltiples discursos que se entretejieron y de entre los múltiples discursos que escuchamos, escuchamos uno que es el que nos sugirió el título.
No podemos responder desde ustedes, ni es lícito suponer la respuesta; apenas si podemos responder desde nosotros, y lo vamos a hacer. Esperamos tener más suerte que Georgina y Luz (mea culpa) y recibir sus respuestas.
El problema es que el discurso psicoanalítico (provenga de quien provenga) es y se sostiene desde el discurso, pero el lenguaje (del cual no le queda más remedio que servirse, porque fuera del lenguaje nada) lo antecede. Y las palabras decían cosas y las cosas eran palabras antes de que Freud nos propusiera el inconsciente.
¿Pero, las palabras siempre dijeron lo mismo? ¿Cómo me entero del significado de las palabras? Los significantes me son dados, los significados me son dados, las conexiones entre ambos me son dadas de aquí que soy hablado. Este que me habla me precede, ¿cuánto me precede? Lo que está implícito en esta pregunta es la pregunta por el origen del lenguaje. Dice Saussure que el hombre es la cuna del lenguaje, el que lo recibe como un don desde su nacimiento y lo alimenta con el habla. Ahora bien, las conexiones entre significados, significantes, ¿son siempre las mismas? Aquí aparece el aporte de Saussure cuando diferencia entre diacronía y sincronía del lenguaje. Y la respuesta es: no. La unión entre significado y significante se entiende en un aquí y en un ahora, en un lugar y en un tiempo.
Saussure dice esto a finales del siglo XIX, no muchos años más tarde, un filósofo (que tuvo decisiva influencia en Lacán) que se llamó Martín Heidegger se embarcará, junto a muchos otros pensadores de su época, existencialistas o no a repensar el ser, el “hombre”, el conocimiento, la realidad, etc. Heidegger dijo: “el ser del hombre se funda en el lenguaje, pero éste solo tiene lugar propiamente en la conversación”. Pero el hombre de Heidegger no es el hombre de Platón, de Aristóteles, de Kant, etc. El ser del hombre ya no se identifica con el individuo (lo que no se puede dividir, el uno), incluso Heidegger renuncia a usar la palabra sujeto. Ya no hay individuo, hombre, sujeto, persona, como se lo entendía hasta ese momento. Heidegger hablará de Dasein, de “ser ahí”, definido y recortado en un aquí y en un ahora.
Por eso nos hacemos la pregunta: ¿qué decimos cuando hablamos de paciente, de sujeto, de hombre, de persona, de individuo, de ser humano, de sujeto del inconsciente, etc., etc., etc.? El problema es que estamos hablando de aquel que es nuestro objeto de cuidado; es más, estamos hablando de qué creemos que somos nosotros mismos. Pensamos que arriesgarse a este caos conceptual tiene implicancias iatrogénicas y por consiguiente éticas.
De aquí que creemos no conducente y no ético no saber de que hablamos cuando hablamos.
La práctica psicoanalítica, la clínica psicoanalítica, que tanto nos urge por estar transitando el camino previo al título se transformaría en una técnica vacía, un instrumental, una forma de hacer sin entender que se hace si vaciamos a las palabras, a los discursos, a nosotros mismos, de los contenidos.
Ojalá les sea útil, bellos, bueno, justo. Saludos.
Ariel y Néstor
sábado, 12 de mayo de 2007
PRIMER RESONANCIA
Principio. Iniciados por la palabra. Por las distintas voces. Invitados al “conócete a ti mismo”. Llamados por un otro. Iniciándonos con otros.
Un texto nos convoca a transitar ciertos pasajes para salir de un lugar.
Somos Alcibíades: encontrándonos en la ignorancia, en el no – saber. Y para saber gestamos un espacio donde lo primero que emerge es el amor.
¿Qué es el amor? ¿Es justo, útil, bueno, bello…?
Si el amor es fundante del vínculo, ¿hay demanda de amor en este espacio? ¿Estamos dispuestos a ser transformados, por la palabra, en el amor?
¿Es el romanticismo que nos escribe mero egoísmo?
Salir de uno para buscar en el otro aquello que nos falta. Conveniencia, utilitarismo… o simplemente un diálogo de la naturaleza humana que aflora en nosotros dicha búsqueda y renueva el deseo.
Rescatamos de este primer encuentro el habernos hallado en el texto, el haber podido abrir una dimensión en la que surge el deseo de saber. Y los maestro griegos nos preceden.
Buscamos una idea para cerrar este escrito. No la encontramos. Pero justamente no es lo que nos convoca el hallar un cierre, sino el seguir abriendo…
GEORGINA
Un texto nos convoca a transitar ciertos pasajes para salir de un lugar.
Somos Alcibíades: encontrándonos en la ignorancia, en el no – saber. Y para saber gestamos un espacio donde lo primero que emerge es el amor.
¿Qué es el amor? ¿Es justo, útil, bueno, bello…?
Si el amor es fundante del vínculo, ¿hay demanda de amor en este espacio? ¿Estamos dispuestos a ser transformados, por la palabra, en el amor?
¿Es el romanticismo que nos escribe mero egoísmo?
Salir de uno para buscar en el otro aquello que nos falta. Conveniencia, utilitarismo… o simplemente un diálogo de la naturaleza humana que aflora en nosotros dicha búsqueda y renueva el deseo.
Rescatamos de este primer encuentro el habernos hallado en el texto, el haber podido abrir una dimensión en la que surge el deseo de saber. Y los maestro griegos nos preceden.
Buscamos una idea para cerrar este escrito. No la encontramos. Pero justamente no es lo que nos convoca el hallar un cierre, sino el seguir abriendo…
GEORGINA
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